jueves 18 de diciembre de 2008

Va por ustedes

Arriba los pobres del mundo
En pie los esclavos sin pan
alcémonos todos al grito:
¡Viva la Internacional!
Removamos todas las trabas
que oprimen al proletario, cambiemos el mundo de base
hundiendo al imperio burgués.
Agrupémonos todos,
en la lucha final,
alzan la voz los pueblos con valor
por la Internacional. (Bis)
El día que el triunfo alcancemos
ni esclavos ni dueños habrá, los odios que al mundo envenenan
al punto se extinguirán.
El hombre del hombre es hermano
derechos iguales tendrán
la Tierra será el paraíso,
patria de la Humanidad
Agrupémonos todos
en la lucha final.
Y se alzan los pueblos
por la Internacional.
Agrupémonos todos
en la lucha final.
Y se alzan los pueblos ¡con valor!
por la Internacional.


¿qué día olvidásteis esta canción? ¿qué día dejásteis de pensar igual? ¿qué día dejásteis de ser socialistas para ser nacionalistas? ¿os trilaron el carnet cuando os disteis de alta?
¿qué clase de socialistas amenaza a su gobierno, al gobierno de su partido? ¿quién os ha engañado con fábulas nacionalistas? ¿por qué queréis dejar de ser lo que decís que sois?
Si finalmente os marcháis del PSOE, es que nunca fuísteis del PSOE.

martes 2 de diciembre de 2008

Excusatio non petita, acusatio manifiesta

El "Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum" o "Índice de libros prohibidos", también llamado Index Expurgatorius es una lista de aquellas publicaciones que la Iglesia Católica catalogó como libros perniciosos para la fe; además establecía, en su primera parte, las normas de la iglesia con respecto a la censura de los libros. El propósito de esta lista era prevenir la lectura de libros o trabajos inmorales que contuvieran errores teológicos o morales y prevenir la corrupción de los fieles.

Nada hacía presagiar que esta perniciosa práctica sería vuelta a poner en práctica cuatro siglos después. Y mucho menos, nada hacía presagiar que volvería a ser puesta en práctica por aquellos que se autodenominan: “defensores de la libertad”. Hoy, como entonces fueran los “defensores de la FE”, se encargan de revisar y censurar todo aquello que, dentro del círculo humano de su influencia, pueda ser pernicioso o destructivo, ir contra corriente de las ideas preconcebidas.

En todo colectivo humano se producen discrepancias, esto es inevitable. Pero cuando estas discrepancias no son tenidas en cuenta, sino que se censura el mero hecho de hacerlas públicas-y hasta de tenerlas- que es igual a preferir la forma al fondo, la realidad es que este colectivo ha tocado fondo.

Cuando este colectivo se dota de unas normas para funcionar mejor, y posteriormente los custodios de las "esencias" se autoerigen en iconos del espíritu que las informa y se arman con la espada flamígera para, utilizando estas mismas normas acabar con el infiel, es que este colectivo ha tocado fondo.

Cuando para este colectivo el mayor de sus males es que se sepa que los tiene, en lugar de ser que se tienen estos males, es que este colectivo ha tocado fondo.

Cuando este colectivo quiere cambiar, y este colectivo se impide a si mismo este avance, es que efectivamente este colectivo ha tocado fondo.

Cuando este colectivo no trabaja por alcanzar sus nobles sueños, sino que reduce sus sueños a la altura de su trabajo, es que ha tocado fondo.

Cuando este colectivo funciona de forma arbitraria, sin un rumbo fijo, sin saber a donde va, y olvidando de donde viene, es que este colectivo ha tocado fondo.

Cuando este colectivo solo quiere seguir siendo lo que es, y no aspira a nada más, es que efectivamente este colectivo no puede aspirar a nada más.

Cuando este colectivo desprecia sus armas a favor de las “esencias supremas”, y cuando además lo hace a sabiendas, es que este colectivo ha tocado fondo.

Cuando este colectivo se comporta como el elefante de aquella historia, que atado a un pequeño poste, se sentía incapaz de escapar, cuando de todos es sabida la fuerza de este formidable mamífero, y se siente incapaz de romper sus ataduras, es que este colectivo merece estar siempre atado a sus ataduras.

Cuando este colectivo está infectado de este mal, sólo existe una cura posible. Y esa cura se llama: tiempo.



miércoles 19 de noviembre de 2008

El muro

Has luchado contra multitud de sucesos, cosas. Has vencido en todas ellas.
Lograste vencer a los gatos que acosaban vuestro metálico cubo de basura, en aquel lejano patio de la calle centenera.
Lograste crear una banda de rock, de “peludos maricas” que diría tu padre. Fabricaste a los 15 tu primera guitarra eléctrica. Lograste que sonara conectada a la vieja radio de válvulas, sin tener siquiera conexiones para ello, y que hoy aún ameniza las mañanas de tu hermano con su viejo sonido y su “onda pesquera”

Lograste hacer posible lo imposible, enchufando el soldador para que fuera calentándose mientras venía la luz, en aquel polvoriento taller de bobinado de motores y collejas al novato.

Lograste llegar a lo más alto empezando desde lo más bajo, ahí con tu mesa sobre los neumáticos general y disfrazado de botones Sacarino.
Lograste algo nunca reconocido, con tu definitiva contribución al voto afirmativo de la mayoría de alcaldes de la sierra para la creación del Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid. ¡Qué diferente sería hoy si te hubieran tenido en cuenta!

Lograste tu propio programa de radio, como siempre quisiste, y entrevistaste a lo más variopinto de la sociedad de entonces. Desde aquel viejo sereno hasta el siempre entrañable mago Rochi.

Lograste poner en orden los números del Servicio Oficial, batiendo el record de ventas de aquel año.

Lograste darle un aire intelectual al viejo y gran caserón de tu ciudad. Lograste reponerte del susto cuando tus hijos te hicieron aquella jugada de arrancar los logotipos de los coches aparcados en ese frío y desangelado aparcamiento.

Lograste darle un toque familiar al proyecto empresarial del restaurante en el polígono.

Lograste crear, junto con tus amigos y hermano, una peña que hoy es solera en la ciudad, tanto por el prestigio que supiste darle como por los años de actividad que ya lleva.

Lograste darle una nueva perspectiva, aún sin terminar, de la vieja caseta del pueblo.

Por eso, yo me pregunto ¿por qué? ¿Qué ha ocurrido para que este muro se levante a tu alrededor?
¿Por qué? ¿Qué te atemoriza? ¿Es que no sabes que no hay que preocuparse de las cosas, puesto que si tienen solución, ésta vendrá por si sola; y si no la tienen, no hay motivo de preocupación?

¿Qué ha sucedido para que se levante esta terrible muralla, que separa tu ser de tu yo?

¿Cómo puedo ayudarte a derribar esta pared, esta odiosa pared cuyo único fin es estorbar?

¿Quién se ha creído que es esta frontera, para interponerse entre tú y tú?

¿Cómo es posible que la vida te cambie tanto justo cuando no querías que cambiara? ¿En qué parte del contrato pone que a mitad del camino volverán a poner las barreras?

¿De quién es la idea de quitarte los pies cuando vas ganando la carrera?

¿Qué necesidad hay de apartarte de entre nosotros para ponerte al lado, pero a través de una pared de cristal?

¿Por qué?

Dime qué puedo hacer para sacarte de ti. Necesito que vuelvas a ti de nuevo, como siempre has sido y al mismo tiempo como nunca has dejado de ser. Porque debes saber que este muro, al igual que todos los que se hacen de ese modo, no tiene licencia de obra. Pero no es el Ayuntamiento, sino tú quien debe poner fecha y hora. Y aquí puedes hacerlo si tú quieres sin luz ni taquígrafos, por que en este caso no importa cómo se haga, sino que se haga. Y que se haga de una vez por todas. Sin más dilación.

Para que puedas volver a tu taller. Para que montes tu belén con clicks de famobil. Para que cantes el tachurubi y el villancico indio. Para que vayas a tu barrio a pasear un día cualquiera de esta navidad. Para que en la hoy desconocida ochava recuerdes las anécdotas de la purga del corazón. Para que sigas disfrutando de tu coche, aunque no le guste a Juan Luis. Para que puedas disfrutar de ti, de tu mujer y de tus hijos, de tu nieta, de tu hermano, de tu familia,

De una vez por todas ¡ABAJO CON EL MURO!

viernes 26 de septiembre de 2008

Exterminio

Cuando se abalanzó sobre él, supo que con su muerte acabarían todos los suyos.

Desde que era pequeño siempre había prestado atención a todo cuanto le enseñaban sus mayores. Su padre, su madre, los hermanos de sus padres y también los padres de los suyos habían estado siempre pendientes de que aprendiera todo cuanto hacía falta para desenvolverse en la vida. Primero con los juguetes y posteriormente con las herramientas, podríamos decir que ya a sus 20 años era todo un experto, un artesano en todas las artes manuales.

Otra de sus aficiones era la caza. Su habilidad para orientarse con las estrellas lo hacía diferente de sus demás compañeros cinegéticos. Era especialmente brillante cuando buscaba las madrigueras de los grandes mamíferos y también sobresaliente a la hora de aprovecharse de las debilidades de sus presas. Conocía cada recodo, cada planta, cada piedra del coto de caza al que solían acudir cuando el tiempo no lo impedía.

Su amor por su familia era su auténtica pasión. Probablemente de forma prematura se enamoró de la chica más bella de su grupo. Pronto forjaron una relación que culminó con 2 preciosas criaturas, sobre las que estaban destinando todo su interés en transmitir todo el conocimiento adquirido. Para él, era una cuestión de familia que se conservaran las tradiciones que habían hecho que ellos y su gente fueran considerados líderes a lo largo de los años. Y con sus hijos no podía haber cambios.

Alto, fuerte, era el mejor corredor y un gran atleta. Capaz de lanzar jabalinas a más de 50 metros a mano, y a más de 500 utilizando el venablo; rápido como para cruzar un río de la talla del majestuoso Rin a nado en tan sólo 1 minuto.
Nadie se atrevía a retarle. Las pocas veces en las que alguien le había desafiado, éste había acabado revolcado por el fango, con menos dientes de los que tenía antes de la insensata lucha.

Si, podemos decir que él era el mejor, imbatible. Pero hoy no era el mejor de sus días. El terror recorría cada centímetro de su fornido torso. Sus dientes emitían la señal SOS con un morse de una claridad cristalina. Cada vez había menos huecos donde esconderse de aquella bestia. Y tenía que hacerlo. Debía conseguirlo si no quería que su destino fuese el mismo que el de su amada familia.
Desde su escondrijo divisaba la explanada donde de forma inhumana yacía los cuerpos inertes de todos sus congéneres. Pánico era sinónimo de su vida, reducida a la huida. Y sabía que tenía que continuar con vida. Pero la bestia era implacable. Finalmente, rastreó un hilo de sangre, sangre que se había hecho en un tobillo con el siempre fastidioso cardo.

Una vez encontrado, se abalanzó sobre su depredador haciendo acopio de sus últimas fuerzas. El primer combate, la huida, el pesar por la pérdida irreparable de sus seres más queridos, atenazaba su recia musculatura.
Pero aquella bestia no iba a detenerse ante nada ni nadie por conseguir su objetivo. Alzó su pétrea lanza, y con ojos inyectados en rabia e ira, la clavó con furia sobre el maltrecho cuerpo del pobre padre viudo de mujer e hijos. La bestia lo había logrado. Había acabado, de una vez y para siempre en toda la eternidad, con el último de los
HOMO NEANDERTHALENSIS.

Aquel macho de HOMO SAPIENS todavía se sentía orgulloso de haber acabado con aquel congénere, aquel representante de una especie tan diferente de la suya y al mismo tiempo con la que compartía más del 99% de su carga genética.

Cientos de miles de años después, otro grupo de bestias HOMO SAPIENS se han propuesto acabar con los demás grupos de HOMO que quedan. Ahora, el objetivo es PAN TROGLODYTES, el querido chimpancé, sin olvidar al resto de la familia HOMINOIDEA: gorilas, bonobos, orangutanes.

Esperemos que no suceda. Lamentablemente, el hombre tiene una memoria muy frágil para ciertas cosas.

miércoles 17 de septiembre de 2008

NADA-NIHIL-NOTHING

Al principio, no había nada. Algo muy oscuro podría haber sido descrito como algo, pero allí no había nada. El mero hecho de no haber-no ser ya era desconcertante. Es muy difícil describir la nada, puesto que todo el mundo, cuando se habla de ella, piensa en algo. ¿cómo se puede pensar en nada, si pensar ya es algo?

Cuando pensamos en la nada, generalmente a todos nos viene a la cabeza algo que es oscuro, muy oscuro. Tan oscuro, que no podemos distinguir si nuestros ojos están abiertos o no.
Pero al pensar en la nada, un terrible vértigo se asoma por debajo de nuestra barriguda barandilla. Nada es nada, y ni tan solo sirve una nada-oscura o una nada-negra. La nada no es ¿o si? Cientos de filósofos, un par de milenios y millones de letras han sido usadas para describir con la mayor exactitud posible la nada.

Pero ¿cómo puede algo que ‘no-es’ la nada ‘ser’? ¿acaso el mero hecho de ser no le quita directa e inmediatamente el propio hecho de nada? ¿se puede ser ‘nada’ al mismo tiempo que se es ‘nada’?

Hubo momentos en la historia en que nada estuvo ligado al propio idioma del ser pensante. Pero como definía con claridad pasmosa Aristóteles, el que no hay humanos, o lenguaje, no le quita a las cosas o a los animales sus atributos. Dicho de otro modo y utilizando un ejemplo, los perros no necesitan ser definidos y ni siquiera necesitan tener un nombre para ser perros. De hecho, ‘dog’ y ‘perro’ son el mismo animal, aunque éste no lo sepa. Y si el perro muere, la ‘perrez’ no desaparece. Todo el mundo sabe qué es un dinosaurio-lagarto terrible- aunque ninguno hayamos visto uno vivo.

Resulta que en otros idiomas, la nada si es algo. En la lengua de Shakespeare, la nada siempre es algo, incluso cuando se niega. En otros idiomas sucede lo mismo. Así que la humanidad, a lo largo de su historia, ha separado en dos ramas lingüísticamente hablando la existencia de la nada: los que afirman la existencia de la nada, como el inglés, o los que la niegan, como el castellano-que AFIRMO que es una de las lenguas de España, que tiene varias- que pretende que no exista aquello que teme. Por que no debemos perder de vista que el idioma, construido desde la cotidianidad y las vivencias de todos y cada uno de aquellos que usan uno en común, está muy influido por las creencias religiosas de sus gentes. Y por la importancia de las cosas dentro de la concepción del mundo y su distribución que tenga determinada sociedad.

Así, en los idiomas aborígenes de los esquimales, podremos encontrar multitud de palabras para definir los distintos tonos de blanco que tiene su mundo-no es lo mismo el blanco de la nieve recién caída que el de la nieve que ya lleva horas en el suelo, y tampoco de la nieve vista en cercanía o en lontananza. Y esta distinción de albos tonos no está presente en el castellano, y tampoco en el inglés. Mas nosotros si que tenemos multitud de palabras para definir la amplia gama de colores que si que tiene nuestro mundo: ocre, marrón, castaño, etc etc .

Luego la nada, como vemos, ¿es una invención de los hombres o ésta lo trasciende? ¿si no existiera la humanidad habría nada?¿acaso existe en el universo algo con una carencia total de materia? ¿o tan solo es una licencia idiomática para definir la ausencia de pensamientos, de actos, de sentimientos?

Bueno, el debate sobre la nada queda abierto. Espero no tener que decir “nadie ha comentado nada” en este artículo.


sábado 6 de septiembre de 2008

Y se cierra el círculo

Recuerdo como si fuera ayer los veranos que pasaba en el pueblo natal de mi abuelo materno, Elías. Un pequeño pueblo situado en Soria y cuyo nombre hace honor a la belleza de los parajes que lo rodean: Valdenebro. Cuando llegábamos, a finales de julio, siempre teníamos las bicicletas puestas a punto por su mano experta. Los frenos, las zapatas, el hinchado de las ruedas… todo lo necesario para llegar y jugar-esto se reinventaría años después como “plug&play”-

Una anécdota que evoco con perfecta nitidez es la que sucedió cuando mi pequeña bicicleta amarilla pinchó una de sus duras ruedas de caucho. Como no tenían cámara, mi abuelo trató de repararla mediante costura con hilo de bramante. Supongo que no era su intención, pero cuando se atravesó la mano con la aguja, tuve la ocasión de escuchar unas blasfemias cuyo significado averigüé años después: “me cago en todo lo que estudie” “copón bendito” “la órdiga” Finalmente la bicicleta no pudo ser reparada y me compraron otra. Debo destacar que no fue una cuestión meramente de capricho, sino que la bici se me quedaba ya pequeña.

Años más tarde, y ya en mi casa, mi padre tenía una caja de herramientas de plástico naranja, con la que siempre andaba arreglando cosas rotas y fabricando otras nuevas. Muebles, sillas, mesas, armarios y un sinfín de menaje del hogar. Dentro de la caja había una pequeña pieza negra, con 6 pequeños orificios con una utilidad indefinida. El misterio se cernía a mi alrededor. Hasta que llegó el momento y se me ocurrió la feliz idea de preguntar a mi padre por la famosa cajita: papá ¿para qué sirve esto? Hijo, esto que tienes en la mano sirvió en su día para hacer música.”
“No entiendo” Fueron mis palabras. Entonces, mi padre-siempre atento conmigo- me explicó cómo había conseguido fabricar con sus propias manos una auténtica guitarra eléctrica.

Inmediatamente, me propuse el reto fue reproducir la hazaña. Comencé a recuperar piezas, a buscar medidas y cotas, modelos. Me desplacé a Madrid a por varias de ellas; otras fueron diseñadas y cortadas por un amigo de la familia que tiene un negocio de maderas. Finalmente, en el paraje conocido como “la fuente de la zorra”-otra vez en Valdenebro-pinté y terminé la guitarra eléctrica. Había logrado el sumum de la tecnología, todo ello sin tener idea de fabricar instrumentos.

Ahora, pasado el tiempo y cuando ya mi abuelo nos contempla desde otro punto de vista, ocurre que se repite la historia. Mi padre se preocupa de las cosas que le atosigaban a mi abuelo. A mi me conciernen los problemas que antaño fueron de mi padre. Y mi hija, que progresa adecuadamente con el idioma de los adultos, observa cómo yo arreglo su bici, cómo mi padre trabaja en su taller, y cómo su madre hace las mismas cosas que hacía la mía.

Yo, desde mi atalaya, contemplo la escena y pienso ¿cuánto tiempo me quedará a mí para ser el siguiente habitante de las torderas? Espero que reparar pinchazos de bicicleta no sea la señal de que ha llegado mi hora. Mientras tanto, el sol ha iluminado el taller del pueblo a través de las tejas y gracias a ello, mi hermano ha encontrado el tapón de la rueda de la bici que perdimos cuando aún necesitábamos rodilleras para evitar teñirlas de rojo.



jueves 24 de julio de 2008

KRATOS>DEMOS

Ella siempre había creído en la democracia. Por eso, no podía entender a cuento de qué venían esas caras, esos comentarios.

Todo comenzó aquella tarde fantástica, en la que un sol radiante luchaba frágilmente contra los sabañones típicos del frío invernal. La niebla matutina se había disipado dando fe de la validez de la sabiduría popular en forma de refrán: “mañanita de niebla, tarde de paseo”

Fue caminando hasta el lugar señalado. Esa tarde iba a intervenir por primera vez. Había estado semanas preparando su discurso. Midiendo cada palabra, contando las veces que aparecía la palabra “no” para sustituirla por frases que evitaran connotaciones negativas. No quería levantar ninguna suspicacia, sino que pretendía ayudar con lo que siempre había escuchado que hay que hacer las cosas: con la palabra.

Comenzó la intervención de su líder. Durante más de media hora, fue explicando y desgranando toda su acción de gobierno, destacando aquellas cosas que más le parecían. Explicó la duración de sus obras, detalló los pormenores de sus mejores proyectos, añadió sus diseños de vanguardia para los años que estaban por venir. Finalmente, con la mejor de sus sonrisas, indicó a su audiencia que estaba encantado y dispuesto a recoger sugerencias que le ayudaran a mejorar su gestión.

Su pulsó se aceleró. Una gotita de sudor caló su discreto pendiente dorado, oculto por su larga cabellera negra. Pero no se amilanó. Cuando se pidió la palabra, ella levantó su brazo izquierdo con firmeza. Fue la primera en pedirlo. Sin darse cuenta, cuatro o cinco palabras más fueron pedidas mientras ella se dirigía al estrado a desgranar su intervención. Ni siquiera sabían quienes habían solicitado intervenir tras ella.

A lo largo de los cinco minutos de tiempo de que disponía, apuntó tres detalles a la gestión de su líder. Tres detalles que además, no había descubierto ella. Eran tres detalles de los que se escuchan en los mercados, en las cafeterías, en los parques. Tres detalles que provenían directamente del pueblo a quien decía representar su líder.

Una vez finalizada su intervención, no sin antes ser urgida para ello por quien dirigía la reunión, se sucedieron las palabras de los otros asistentes. En cuanto se hubo sentado, se dio cuenta de que ninguna de las intervenciones hacía mención al contenido de lo que había dicho, sino que por el contrario la citaban a ella expresamente: que cómo se atrevía, que quién se había creído que era para decir esas cosas y ahí, en ese lugar-como si hubiera otro lugar más adecuado para decirlo- que no se esperaban precisamente de ella que fuese a intervenir de ese modo, que menos mal que el tono no había sido duro, porque de lo contrario quizá tendría que pensarse seriamente su pertenencia a aquel grupo...

Salió totalmente descorazonada. Todos los pilares básicos, sus creencias más sólidas, caían como cae un castillo de naipes en el que se pose una mosca. Se quedó totalmente muda, sin poder articular palabra.

Taciturna, abandonó el lugar cabizbaja. Mientras caminaba hacia la parada del autobús, pensaba una y otra vez y trataba de entender qué es lo que había ocurrido aquella tarde, entre quienes consideraba sus iguales y en el templo de la palabra. Y aquella noche, se acostó sin saberlo.
No se había dado cuenta de que KRATOS siempre fue mas grande que DEMOS. Y aquel día, lo aprendió. Para siempre.